Violencia laboral

Violencia laboral

sábado 30 de mayo de 2009

Intimar al empleador es una necesidad

Amigos, este fallo que pego a continuación viene a demostrar porque es tan importante notificar al empleador de la situación de acoso laboral o sexual que el trabajador vive e intimarlo a hacerlo cesar. Es muy importante cubrirse para evitar fallos como este.
Lau
------------------------------------------------------------------
La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo consideró que resultaba improcedente el planteo de despido indirecto efectuado por la actora, debido a que la misma se había considerado despedida sin haber intimado previamente a la demandada la finalización del supuesto hostigamiento por parte de su jefe.
Los magistrados que componen la Sala VIII, ratificaron la decisión adoptada en primera instancia, entendiendo que no se hallaban demostradas en la causa las situaciones de discriminación, persecución y hostigamiento que habían sido denunciadas por la trabajadora.
En los autos caratulados “Marchi Magdalena Ariana c/ Siemens S.A. s/ despido”, la demandante había atribuido a las supuestas situaciones padecidas en el ámbito laboral un proceso de somatización que la obligó a requerir asistencia psicológica, siendo ello invocado como justa causa de la denuncia realizada.
Los magistrados sostuvieron que la falta de intimación previa para obtener el cese de las conductas denunciadas, impidieron la configuración de la injuria, debido a que ello no posibilitó a la dirección superior de la empleadora adoptar medidas tendientes a corregir las supuestas conductas indebidas por parte del jefe inmediato de la actora.
Por otro lado, al rechazar la apelación presentada, los camaristas resaltaron que la disminución de categoría que había alegado la actora, se había producido en un marco de reestructuración de la empresa, omitiendo en su declaración que ella también se produjo sobre el gerente señalado como supuesto autor del hostigamiento.
En el fallo emitido el pasado 6 de marzo, los jueces consideraron que las situaciones denunciadas por la demandada no se pueden encuadrar como transgresiones a reglas concretas, ni como incumplimientos contractuales por parte de la pretensora, sino que debían considerarse pequeñas diferencias dentro de un grupo de trabajo donde compiten en la búsqueda de prestigio y autosatisfacción.

Relación Trabajo y Salud

Gracias a Sandro Ortega por compartir

Desde un abordaje sociológico, y a modo de enumeración, es posible evaluar la percepción que tienen los trabajadores de las molestias, enfermedades, y accidentes que ocasiona el trabajo, como así también captar los procesos que pueden llevar a la pérdida de salud.
Está demostrado que la productividad de una empresa aumenta, la calidad del producto o servicio se optimiza, cuando se ha iniciado un proceso de mejora de las condiciones de trabajo, en cualquiera de sus dimensiones. En una organización el desempeño exigido a un trabajador en muchas ocasiones le implica desarrollar un trabajo de calidad, aunque sea a expensas de su salud. Pero a partir de un punto, tampoco la calidad se puede garantizar, porque la carga de diversas situaciones sobre el trabajador, impiden también la realización adecuada del servicio o la confección de un producto de calidad. Hay que recordar que el concepto calidad nos conduce a un problema ético y económico. Se debe producir bien pues los objetos y servicios serán usados por personas que pueden verse perjudicadas por nuestros errores y por otro lado una organización perderá mercado fidelidad de sus clientes, si ofrece bienes de mala calidad.

La evaluación de la carga global de trabajo no es sencilla, porque significa considerar el efecto causado por la “exigencia” del cumplimiento de una tarea sobre el trabajador que la ejecuta.

Cada trabajador puede realizar una tarea prescripta de manera diferente, dentro de ciertos límites, y esas diferencias están relacionadas con las características personales “la carga global de trabajo no va a tener los mismos efectos sobre todos los trabajadores del establecimiento, aún cuando ellos ocupen iguales o similares puestos de trabajo, y los efectos tampoco serán heterogéneos, en virtud de las diferencias individuales, de las características personales, de la historia profesional, y de las respectivas capacidades de adaptación y resistencia a los factores de riesgo del medio ambiente de trabajo y a los elementos de las condiciones de trabajo” (Neffa, 1987)

Las condiciones de trabajo se han agravado, se constatan diariamente jornadas laborales que se prolongan más de lo acordado legalmente, y que han recortado sus períodos de pausas, hay poco tiempo para el descanso, para el tiempo de no trabajo, se aumenta en número de tareas a realizar, incrementándose así las exigencias cognitivas y psíquicas, el clima social dentro del os lugares de trabajo es tenso las posibilidades de desarrollo profesional están limitadas, las remuneraciones no permiten subvenir las mínimas necesidades.
Dada la centralidad que históricamente ha tenido el trabajo en las personas, en las organizaciones y sociedades, es importante seguir reflexionando.

Acoso laboral: el 70% de las mujeres maltrata a otras mujeres

Abuso / Una de cada tres personas lo sufre en el trabajo
Acoso laboral: el 70% de las mujeres maltrata a otras mujeres
Se debe a que esperan una menor respuesta ante la agresión, afirman los especialistas
Mickey Meece The New York Times
NUEVA YORK.- Gritos, intrigas y sabotajes son los signos que delatan la presencia de un abusador en el trabajo, tendiendo trampas a los empleados a cada paso. Quienes estudian los ambientes laborales aseguran que en tiempos de crisis económica, como la actual, los niveles de estrés aumentan y es probable que los maltratadores afilen la lengua y salgan al ataque.
Quizá no sea sorpresa para nadie que la mayoría de los abusadores son varones, como revelan las investigaciones de un grupo de defensa, el Instituto contra el Acoso Laboral. Sin embargo, el 40% de los abusadores son mujeres. Pero por lo menos los abusadores varones no hacen distinción de género, e intimidan prácticamente a hombres y mujeres por igual. Las mujeres, en cambio, prefieren, al parecer, a las de su mismo sexo, y más del 70% de las veces eligen como blanco a otras mujeres.
¿Cómo van a atravesar las mujeres el "techo de vidrio" de la desigualdad laboral si tienen que esquivar los ataques verbales que les dedican otras mujeres entre boxes de oficina, pasillos y salas de reuniones?
No nos gusta hablar de eso porque "va en contra del comportamiento que se espera de nosotras como mujeres," dijo la señora Klaus. "Se supone que somos las que alimentan, las que apoyan."
Muchas mujeres que aún trabajaban se mostraron reacias a hacer público el hecho por temor a empeorar las cosas o poner en peligro su carrera. Una contadora de California dijo que se incorporó recientemente a una empresa y que de inmediato fue excluida por dos mujeres que trabajaban allí. Una de ellas incluso la empujó durante una discusión en la cafetería, aseguró la contadora. "Es como si estuviéramos de nuevo en la secundaria", señaló.
Una ejecutiva de alto rango comenta que cuando finalmente logró "romper el techo de vidrio", otra mujer que andaba atrás del mismo puesto les dijo a los directivos: "No puedo trabajar con ella, es una pasiva-agresiva". La estrategia funcionó: pronto la ejecutiva perdió su empleo y se lo dieron a su acusadora.
Una de las razones por las que las mujeres eligen como blanco a otras mujeres "es probablemente la idea de que se enfrentarán con una persona menos hostil, alguien menos propenso a responder a la agresión con agresión", afirma Gary Namie, director de investigaciones del Instituto contra el Abuso Laboral.
Los especialistas en liderazgo se preguntan: ¿las mujeres están siendo "demasiado agresivas" porque hay muy pocas oportunidades de progreso? ¿O es un estereotipo y las mujeres sólo están siendo percibidas de esa manera?
Estereotipos de género

Los estudios sobre los estereotipos de género de la organización Catalyst sugieren que sin importar cómo decidan mandar las mujeres, la percepción de los demás nunca será "del todo buena". Es más, la organización descubrió que las mujeres tienen que trabajar el doble que los hombres para lograr el mismo grado de reconocimiento y demostrar que pueden liderar.
"Si las mujeres de negocios actúan según los estereotipos de su género, se las considera demasiado blandas", reveló el estudio de Catalyst, realizado en 2007. "Y si actúan en contra de los estereotipos del género, se las ve como demasiado duras."
"Las mujeres sienten que tiene que ser agresivas para que las asciendan, y entonces lo son cada vez más. Después, de pronto, parecen sentir la necesidad de ser compañeras y ayudarse, en lugar de ser competitivas", dijo Laura Steck, presidenta del Centro para el Crecimiento y el Liderazgo de Sunnydale.
Newman y su colega Loraleigh Keashly, de la Universidad Estatal de Wayne, han elaborado un cuestionario para identificar el espectro completo de los comportamientos que constituyen el abuso, lo que podría ayudar a las compañías a detectar problemas que, en la mayoría de los casos, no son denunciados.

Es abuso toda forma de agresión (hostilidad) verbal o psicológica que persiste durante más de seis meses. Las 29 preguntas del cuestionario incluyen: durante los últimos 12 meses, ¿lo han mirado sistemáticamente de manera hostil? ¿Le han hecho el vacío? ¿Lo han tratado repetidamente de manera brusca o irrespetuosa? ¿No logró que otros denunciaran falsos rumores contra usted?

El Instituto contra el Acoso Laboral dice que el 37% de los trabajadores han sido acosados o intimidados. Sin embargo, muchos empleadores ignoran un problema que, según el instituto, atenta en definitiva contra los resultados, la productividad y los gastos de salud. Los casos rara vez van a juicio, pues no existe una ley que se les aplique de manera directa, y los costos legales son muy altos.

Recientemente, dos investigadores canadienses se propusieron estudiar el tipo de abuso al que someten las mujeres a otras mujeres. Y descubrieron que algunas mujeres se sabotean entre sí porque sienten que ayudar a sus compañeras de trabajo podría poner en riesgo su propia carrera.
Traducción de Jaime Arrambide

Estres laboral

Más de la mitad de los trabajadores sufre estrés laboral aunque sólo uno de cada cinco lo reconoce, según la OCU

Publicado en Preventionworld.com

Más de la mitad de los trabajadores sufre estrés laboral aunque sólo uno de cada cinco lo reconoce, según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) que se publica en la revista mensual de esta asociación.Los encuestados especifican que las causas de estrés más habituales son el trabajo repetitivo (91%), la exigencia de trabajar rápido (83%), exigir demasiado esfuerzo (68%), los ascensos injustos (68%), el salario injusto (67%), la falta de reconocimiento (56%), la mala gestión del trabajo (52%), no aprender cosas nuevas (35%), la falta de tiempo (25%) y la falta de apoyo de los compañeros (17%).Además, los encuestados reconocen que su trabajo "afecta de forma negativa a su salud" a través de síntomas físicos -como el cansancio, el agotamiento o el insomnio- y psíquicos -como irritabilidad, dificultad de concentración o indiferencia-. Asimismo, una cuarta parte de los encuestados reconoce que el estrés interfiere en su vida familiar.
La encuesta también revela que sólo el 17 por ciento de los trabajadores sigue algún tratamiento, principalmente farmacológico, seguido de la práctica de deportes y la psicoterapia.Los usuarios habituales de este tipo de terapia son las mujeres de entre 35-45 años, con estudios medios o superiores, que llevan trabajando más de cinco años en una misma empresa y cuentan con un horario laboral de más de 35 horas semanales.A la vista de estos resultados, la OCU aconseja organizar la jornada laboral estableciendo prioridades y cumpliéndolas sin aplazar las decisiones; hablar con los jefes si se tiene demasiado trabajo o plazos muy ajustados, negociando una solución; seguir unos hábitos de vida saludables; y hacer deporte regularmente y practicar la meditación y la relajación.
01/04/2009 11:54:20 - Yahoo.es

sábado 2 de mayo de 2009

Psiquiatras, víctimas del estrés laboral

Fuente: Lanacion.com

Más de la mitad experimenta síntomas del síndrome del quemado o burnout, como extenuación o desapego del paciente

Darío Palavecino Corresponsal en Mar del Plata

MAR DEL PLATA.- El trabajo es salud. ¿Cuánto habrá de verdad y cuánto de mito en esta vieja frase? Para buena parte de los psiquiatras, el desgaste que implica el ejercicio cotidiano de la profesión desmorona aquella aseveración.

Según estudios realizados en los últimos años, más de la mitad presenta extenuación emocional, desapego del paciente, insatisfacción y bajo rendimiento laboral, síntomas principales del llamado burnout o síndrome del quemado.

Pero en estos días que corren, con crisis económica y financiera internacional, servicios de salud en problemas y mayor demanda de consultas, los porcentajes ya se anticipan superiores en una nueva encuesta sobre el tema que se puso en marcha durante el desarrollo del XXV Congreso Argentino de Psiquiatría, que se realizó la semana pasada en el Sheraton Mar del Plata Hotel.

"No todos los problemas mentales tienen sus raíces allá lejos y hace tiempo", advierte la psiquiatra y psicóloga Elsa Wolfberg, especialista en burnout. Recuerda que la psicología postula que los padecimientos mentales nacen en los primeros años de la vida en función de los vínculos familiares.
"Por mejor tránsito de aquellos días de niñez y adolescencia, ciertas condiciones adversas o disfuncionales laborales generan nuevas patologías", dice a LA NACION, y ratifica: "El trabajo puede ser una fuente de enfermedad".

El psicólogo Herbert Freudenberger fue quien definió como burnout al desgaste o sobrecarga que enfrentaban sus colegas y psiquiatras. Wolfberg lo plantea como un cuadro de estrés crónico generado en el contacto frecuente con personas sufrientes o dependientes con consecuencias diversas para el profesional. "Ante ello, come más, fuma más o se medica más como modo de alivio", explicó.

La especialista, a cargo del capítulo de psiquiatría preventiva de la Asociación de Psiquiatría Argentina, resaltó la inquietud que existe por el malestar y la falta de condiciones de trabajo en el sector, semillas para que brote el burnout. "Tenemos colegas que se infartan o padecen cáncer en una media por encima de la población", dijo. También mencionó casos de invalidez. Y otros todavía peores. La Argentina no tiene estadísticas sobre el tema, pero destacó que, en Inglaterra, por ejemplo, los profesionales de la salud tienen una tasa de suicidio dos veces más alta que el común de la población. En el caso de las médicas es tres veces superior. Y dijo que esa tasa "es aún mayor entre los psiquiatras".

Un trabajo realizado mediante el portal Intramed y presentado en este congreso sostiene que sobre 6150 profesionales de la salud encuestados, el 36,3% tiene la percepción de "estar quemado" o alcanzado por burnout relacionado con el cansancio emocional. Víctimas de la agresión
En las últimas décadas, según explica Wolfberg, se estudiaron los estresores laborales y se creó una psicopatología del trabajo. El consultorio suele ser un ámbito en el que el profesional es víctima de hostilidad, sobrecarga, devaluación o descalificación de su labor. Rescató una encuesta elaborada por Intramed entre 30.000 profesionales de la Salud de América latina que confirma que el 50% de los consultados sufrió agresión física o verbal por parte de sus pacientes o familiares de estos.

A esto se le suma el entorno laboral. La especialista plantea que muchas veces los psiquiatras atienden en los hospitales dónde y cómo se puede. "Me ha tocado en un pasillo y hasta en una morgue", dijo. Y confirma que, para cumplir con la tarea, el profesional debe crear una "campana virtual" para llevar adelante esa sesión. "Esto -dice- erosiona el bienestar del profesional."

Califica de "frustrantes" estas condiciones para el ejercicio de la medicina, a los que se suman problemas de empatía, disconformidad con ingresos económicos, presiones por la responsabilidad profesional y los riesgos de la mala praxis entre estas esquirlas que mellan al psiquiatra.

Los jóvenes se "gastan" más rápido que los experimentados, a los que se reconoce más "blindados", según la definición de Wolfberg.

Una investigación personal que encargó un servicio de salud del país le dejó resultados alarmantes. En uno de ellos, el 100% de los médicos padecía burnout.

Hay un atajo para eludir esta patología y parece que es la prevención. En la Capital Federal, por ejemplo, ya existe una ley contra el desgaste profesional. A la par, el ABC de las recomendaciones sugiere cuidado de la salud, espacios de diálogo grupales en el lugar del trabajo, reconocer padecimientos, espíritu de cooperación por encima del de competencia y dar reconocimiento a sus pares.

"Ejercer la profesión no tiene por qué dejar de ser algo placentero", insiste Wolfberg. Y vuelve a la carga contra aquella afirmación que parece tener más de mito que de verdad: "Sin condiciones -sentencia-, el trabajo no es salud".

martes 7 de abril de 2009

Proxemia y clima laboral

Publicado en Preventionworld.com
Area: Psicosociología

Cuando se habla de organización espacial se tiende a pensar en las exigencias para que haya confort en el recinto o espacio de trabajo, utilizándose para ello el término de proxemia espacial, ambiental o laboral. El término fue acuñado por el antropólogo Edward T. Hall para referirse a las teorías que relacionan al hombre con el espacio que le rodea.
En lugares de trabajo como oficinas es donde mejor se aprecia la necesidad de la distribución de los espacios de trabajo. Habitualmente los puestos de trabajo se distribuyen de forma jerárquica, lo que puede provocar reacciones, unas veces positivas y otras negativas en los trabajadores. Mientras que los trabajadores que se sienten favorecidos en la localización de su puesto de trabajo experimentan una sensación positiva, reconocimiento de estatus en la organización, aquellos que se sienten relegados, por ubicarlos en lugares que no tienen un reconocimiento adecuado, sufrirán efectos negativos y baja estima profesional.
Generalmente en todos los lugares de trabajo existen localizaciones dentro del edificio que cuentan con mayor aceptación, es decir, se toma como referencia el despacho del director o la planta donde se encuentra la gerencia de la empresa. Las referencias a los puestos “privilegiados” son los que hacen sentir al individuo una sensación de bienestar o, por el contrario, de frustración.
El puesto de trabajo, además de ser un lugar de trabajo, es también un territorio donde se expresa la personalidad de cada trabajador. Tener la oportunidad de personalizar y apropiarse del espacio de trabajo estimula la motivación.

Según donde se ubique el puesto de trabajo el individuo se sentirá mejor o peor. Los puestos de trabajo próximos a pasillos y recibidores son perturbadores y hacen que el individuo se sienta desprotegido, suelen alegar tener problemas de temperatura, ruidos, corrientes, luz, etc. En los últimos años, la configuración espacial de los lugares de trabajo ha ido cambiando desde una configuración cerrada con puestos de trabajo individuales, hacia una configuración abierta con trabajadores que no están completamente aislados unos de otros, aunque puede haber mamparas y separaciones entre ellos. La frecuente transformación de las primeras a las segundas está basada en la asunción de que las configuraciones abiertas favorecen la comunicación, la productividad y la satisfacción, permitiendo una mayor flexibilidad (Ramos, Peiró y Ripoll, 2002), porque aunque los factores ergonómicos relativos al mobiliario, al ambiente lumínico y al ambiente térmico sean adecuados, incluye la configuración abierta y la deficitaria adecuación a aspectos relativos al espacio y al ruido en el trabajo. La territorialidad hace referencia a la percepción de un espacio como algo propio. Todos los seres vivos, incluyendo el ser humano, delimitan su territorio mediante señales o signos espaciales, visuales, orales, químicos, etc., que constituyen una prolongación del organismo. El espacio que la persona utiliza para interactuar informa sobre muchos aspectos inherentes a su estatus, intereses, intenciones, etc.
La distancia entre dos personas, generalmente, es un indicador del deseo o intencionalidad por establecer una relación o interacción. Sin embargo, factores culturales como las jerarquías, la autoridad o el liderazgo son variables que determinan el grado de proximidad espacial.
Hall (1982) diferenció 4 tipos de distancia en la organización espacial:
• Distancia íntima para abrazos, contacto físico o murmullos. La distancia se encuentra entre 0-15 a 15-45 centímetros.
• Distancia personal para interacciones entre buenos amigos. La distancia entre 45-75 a 75-125 centímetros.
• Distancia social para interacciones entre conocidos. La distancia se encontraría entre 1,25-2 metros a 2-3,5 metros.
• Distancia pública para los discursos o apariciones en público. La distancia estimada es de 3,5-7,25 metros a más de 7,5 metros.
Altman en cambio distinguía tres “Territorios en el Trabajo”:
• Primarios: los ocupados por el mobiliario: mesa, silla, ordenador, armario, etc.
• Secundarios: las zonas conjuntas como los vestuarios, la sala de descanso o la sala de fumadores. • Públicos: los de uso general como el recibidor, el pasillo principal o la sala de conferencias, entre otros.
Hall hacía notar que diferentes culturas mantienen diferentes estándares de espacio interpersonal. En las culturas latinas, por ejemplo, esas distancias relativas son más pequeñas y la gente tiende a estar más cómoda cerca de los demás. En las culturas nórdicas es lo contrario. Darse cuenta y reconocer estas diferencias culturales mejora el entendimiento intercultural y ayuda a eliminar la incomodidad que la gente puede sentir si siente que la distancia interpersonal es muy grande o muy pequeña. Las distancias personales cómodas también dependen de la situación social, el género y la preferencia individual.
Por otro lado, la falta de espacio parece aumentar la agresividad y los sentimientos de hostilidad entre las personas, produciéndose un número menor de contactos sociales y reduciéndose la comunicación interpersonal. Los sentimientos de satisfacción con las situaciones sociales son menores cuando la densidad es percibida como excesivamente elevada, por lo que en el lugar de trabajo es esperable que haya falta de cooperación, aumento de la competitividad y hostilidad, retraimiento, una valoración más negativa de los demás, patrones de comunicación distorsionados o aparición de conflictos. (Ramos, Peiró, Ripoll, 2002).
Resumen del artículo publicado en la revista PW Magazine nº 22.
28/01/2009 - Fernando Mansilla Izquierdo - Psicólogo Clínico. Técnico Superior de Prevención de Riesgos Laborales - Revista PW Magazine nº 22

Por poner en peligro a los trabajadores, cárcel

Málaga - La Fiscalía pide cárcel para los primeros empresarios acusados de poner en peligro a sus trabajadores

La mano dura de la Fiscalía se extiende no solo a aquellos empresarios cuya falta de celo con las medidas de seguridad provoca los accidentes laborales de sus trabajadores, sino también contra aquellos que son sorprendidos sin cumplir las obligatorias normas, poniendo en riesgo a sus empleados.
Así, los fiscales han desempolvado los artículos 316 y 317 del Código Penal, que estipulan sanciones de hasta tres años de cárcel aun cuando no se produzca el accidente. Basta con que se ponga en peligro la vida del trabajador para actuar. En esa línea, la Fiscalía contra la Siniestralidad de Málaga va a llevar a juicio a los primeros empresarios acusados de delitos de riesgos laborales por no instalar las medidas de seguridad adecuadas para los que pide un año de cárcel y 5.400 euros de multa. «Lo que se persigue es atajar el problema desde la raíz, que es la falta de cultura preventiva», explica Miriam Martínez, fiscal coordinadora de siniestralidad laboral. Las primeras acusaciones se refieren a dos casos, ambos del sector de la construcción, uno en Marbella y otro en la capital.
En el primero, está acusado el responsable de una empresa cuyos trabajadores realizaban obras de reparación de la fachada de un edificio subidos a una escalera metálica, sin sujeción alguna, a una altura cinco metros de altura. Los obreros carecían de arneses, cinturones de seguridad y de ningún otro medio de protección. La Fiscalía considera que el dueño de la empresa puso en peligro la integridad física de los operarios.
En el segundo caso, además del empresario, están acusados dos arquitectos técnicos -para los que se pide también prisión y multa-, por «permitir que la obra se realizara pese a la inseguridad» que presentaba. Así, los operarios trabajaban en el ático de unas viviendas unifamiliares en unas plataformas a más de dos metros de altura que no contaban con barandillas y que estaban colocadas sobre patas notoriamente inclinadas en unos andamios carentes de estabilidad. Estas acusaciones provienen de denuncias interpuestas por el propio Ministerio Público el pasado año tras recibir comunicaciones de la Inspección de Trabajo.
Todas las denuncias presentadas por presunto delitos de riesgos se refieren al sector de la construcción. Miriam Martínez asegura que los procesos por accidentes laborales son largos porque resulta bastante complicado averiguar quienes son los responsables. Estas medidas pretenden frenar la siniestralidad laboral en la provincia. Sólo el pasado año murieron doce trabajadores en accidentes provocados por la falta de seguridad, ocho de ellos en empresas relacionadas con la construcción, el sector más castigado por este tipo de siniestros. Durante 2008, se produjeron en Málaga más de 21.000 accidentes laborales, algo menos que en el año anterior, pero un número que sigue siendo elevado.

20/01/2009 12:33:48 - Sur Digital
Besucherzähler compteur blog
Contatore